Mundo ficciónIniciar sesiónLa lluvia golpeaba los ventanales del piso cuarenta y dos con una insistencia que parecía presagiar desgracias. Kazuki Tanaka observaba las luces de Tokio difuminarse tras el cristal empañado, consciente de que cada segundo que pasaba lo acercaba más al abismo. El teléfono sobre su escritorio permaneció en silencio durante treinta minutos exactos antes de vibrar con un mensaje encriptado.
«El Tigre ha mordido el anzuelo. Proceda según lo







