Mundo ficciónIniciar sesiónLa brisa fría de la madrugada entraba por la ventana entreabierta del hospital, trayendo consigo el aroma de la tierra húmeda y el presentimiento de cambios irreversibles. Katia permanecía sentada junto a la cama donde descansaba su hijo, observando las sombras que la luz tenue del pasillo proyectaba sobre las paredes blancas. Dmitri dormía con el rostro tranquilo, ajeno a la tormenta que se gestaba en el corazón de su madre.
Habían pasado tres







