Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz del amanecer se filtraba débilmente a través de las persianas del almacén abandonado, proyectando sombras alargadas sobre el suelo de concreto agrietado. Sebastián permanecía inmóvil en el centro de la habitación, con las manos atadas a la espalda y la mandíbula tensa. A su lado, Valeria luchaba contra las cuerdas que le sujetaban las muñecas, con el rostro manchado de lágrimas y tierra.
—No deberí







