Cuando abrí, lo primero que pude sentir fue el olor a mugre, polvo y cosas podridas, sin pensarlo mucho entre y cerré la puerta, busque el interruptor de la luz, esperaba que aún funcionará, gracias al cielo la casa se iluminó, mostrándome el gran salón donde muchas veces jugué con mis padres.
Coloque la mano en mi pecho y comencé a llorar, extrañaba demasiado mi familia y más en estos momentos, donde mi vida estaba empezando desde cero, sin Nicolás, sin nada.
Subí a lo que fue mi habitación, p