Mónica
Todo parecía estar marchando tan bien. La consulta con la ginecóloga fue un alivio, todo estaba perfecto. Ya tenía tres meses de gestación y el bebé estaba creciendo sano y fuerte. Jhoss y yo estábamos felices, como si el universo finalmente estuviera de nuestro lado. La sonrisa en su rostro mientras me tomaba la mano durante la consulta me hacía sentir que finalmente todo tenía sentido, que todo lo que habíamos vivido nos había llevado a ese momento de felicidad.
Mientras regresábamos a