Estaba harta de la situación con Nicolás, Dios era testigo de mi amor por él y mi sufrimiento, pero no sabía que más quería de mí, había dado el todo por el todo, intente llevar la fiesta en paz, pero el seguía comportándose como un adolescente calenturiento, lo de la fiesta fue mucho con demasiado, ni en nuestros años universitarios, lo vi comportarse de esa manera.
Llegué a la oficina, primero que Nicolás, por lo que me dio tiempo de ir con Frederick, había escuchado que siempre llegaba súper