Amelia.
La puerta se cerró con fuerza, y yo me tiré al sofá.
Sabía que estaba delante de un monstruo que estaba decidido hacer cualquier cosa, y aunque no quería ver a mi familia en la vida, tampoco es que pudiera deleitarme si Edric les hiciera algo.
Limpié mi rostro con rapidez, entre tanto noté como él daba órdenes de forma acelerada.
Había pedido doblegar la seguridad de la mansión, y siempre hablaba con otras personas, que estaban haciendo algo para él. Lo que podía notar es que él no sabí