—Debo irme, con urgencia… —Ares salió de la sede como un demonio mientras Anthony corrió detrás de él.
—Pero… ¿Qué dijeron?
—Ha roto fuente… es todo…
Anthony podía ver como las manos de Ares temblaban y se metió delante de él quitándole las llaves de la camioneta.
—Yo manejo, ni puedes pensar por ti mismo.
Arrancó la camioneta directo al hospital mientras Ares iba perdido en sus propios pensamientos.
Le había dicho a Amelia que no quería dejarla sola, habían pasado días con algunos dolores incó