El ala oeste no estaba en los documentos del testamento.
O sí estaba, pero de una manera que no correspondía a ninguna categoría de las que Bermeo me explicó cuando firmé: no era habitacional, no era de almacenamiento declarado, no era capilla ni bodega ni archivo de propiedad.
Los documentos la llamaban simplemente "ala de uso familiar".
Eso era suficiente para que yo quisiera verla.
Esperé a que fueran las once pasadas.
No porque planeara colarme — la propiedad era legalmente mía mientras dur