Perla ya estaba en la cocina.
Lo supe antes de llegar — el olor del café recién hecho llegó al corredor superior, y ese olor a esa hora era información: alguien había bajado antes que yo, y en esta hacienda la única persona que bajaba antes que yo a la cocina era Perla Oñate.
Bajé de todas formas.
No porque tuviera ganas de esa conversación — no la tenía. Sino porque evitar la cocina por Perla era exactamente el tipo de cosa que hacía la versión de mí que llegó aquí con una maleta y sin expecta