No lo llamé reunión estratégica.
No les pedí que trajeran carpetas ni que tuvieran el mapa del perímetro en la cabeza. Los busqué uno por uno y les dije lo mismo a cada uno: Quédate cerca esta noche.
Sin explicar más de eso.
Sael, el primero: asintió sin preguntar, con la facilidad de quien ya estaba cerca de todas formas.
Dante, el segundo: me miró durante un segundo con la evaluación táctica de quien está procesando si la petición tiene urgencia operativa o emocional.
Cuando determinó que era