El mapa de la hacienda llevaba dos horas en la mesa con mis anotaciones encima.
Líneas de tiempo en rojo. Posiciones de los mercenarios marcadas con los datos de Dante. La entrada subterránea que Perla había trazado de memoria, en verde, porque era el único activo que Crisanto no tenía en su mapa.
El perímetro sur con su punto ciego en negro. Y las dos fechas críticas marcadas con círculos: la audiencia del Consejo en ocho días, el vencimiento del contrato de los mercenarios en cuarenta y ocho