Luciano llegó primero.
Pasos rápidos sobre la tierra del claro. En ciento setenta y ocho años de existencia, Luciano no corría hacia ningún lugar.
Hacia mí sí.
Se detuvo a tres metros. Me miró durante tres segundos completos. La evaluación de quien necesita confirmar con los ojos lo que el canal ya dijo.
Que seguía de pie.
Luego cruzó los tres metros.
El abrazo no tenía cálculo.
La primera vez que Luciano me tocaba sin medir el gesto antes de hacerlo. Sin la economía de movimiento que define ca