Los cuatro en el despacho con el mapa sobre la mesa.
Luciano de pie con los brazos cruzados. Era la postura más cerrada que le había visto en meses: en él equivalía a lo que en cualquier otra persona sería caminar en círculos con las manos en la cabeza.
Dante junto a la ventana con los nudillos blancos sobre el marco. No se había sentado desde que entró.
Cuando Dante no se sentaba y no hablaba en una reunión de estrategia, toda su energía estaba siendo usada para mantener algo adentro en lugar