Cuarta jornada, segunda sesión.
El receso había durado media hora. El Consejo entró de vuelta con la misma disposición que tenía antes del testimonio de Teo — el Primer Receptor primero, la Tejedora al centro, el Último Testigo al final.
Lo que no era igual era el peso que cada uno traía al cuarto.
Lo sentí antes de que se sentaran.
La firma del Primer Receptor era diferente.
No diferente de jornada en jornada, la manera en que había estado cambiando gradualmente. Diferente de esta mañana con e