Zuri llegó a la mañana siguiente con un cuaderno, una cámara que probablemente no iba a usar, y la energía específica de alguien que viene con un pretexto preparado y que sabe que yo sé que es pretexto.
—Archivos coloniales —anunció en la puerta—. Para el artículo que llevo seis meses sin terminar.
—Claro —dije.
La hice pasar.
Nos miramos un segundo.
—¿Hace cuánto no te veo? —preguntó.
—Tres semanas.
—Estás diferente.
—Define diferente.
Zuri me estudió con la atención de quien ha decidido que e