El Consejo entró a la sala a las nueve de la mañana con la resolución ya escrita.
Lo supe antes de que abrieran la puerta porque el peso del espacio cambió de una manera que no había cambiado en ninguna de las jornadas anteriores.
La hacienda lo sintió también — la piedra volcánica de las paredes tenía una temperatura específica que el perímetro transmitía cuando algo importante estaba por resolverse.
El Primer Receptor ocupó su lugar.
La Tejedora y el Último Testigo, los suyos.
El Consejo no l