POV SCARLETT
El frío no era una temperatura; era una entidad física que intentaba arrancarme la piel. Cada vez que inhalaba, sentía cómo los cristales de hielo cortaban mis pulmones. La nieve nos llegaba a las rodillas, un sudario blanco que ocultaba las trampas de las raíces y las rocas. Pero lo peor no era el frío, sino el silencio de la montaña, un silencio que solo era roto por el crujido de las botas de Klaus abriendo camino frente a mí.
Klaus se detuvo en seco. Sus orejas, agudizadas por