POV SCARLETT
Moscú bajo la luna de abril no era una ciudad, era un cementerio de hormigón esperando ser despertado. El aire cortaba como una cuchilla de afeitar, pero yo ya no sentía el frío. Llevaba mi traje táctico de cuero reforzado, negro como el abismo, y mi cabello corto me daba una libertad que nunca había conocido. En mi cintura, la daga de cerámica; en mi muslo, la pistola silenciada; y en mis venas, el fuego dorado que Klaus me había devuelto.
Klaus estaba a mi lado, en la azotea de u