POV SCARLETT
El trayecto de vuelta desde el Palacio de Invierno fue un borrón de luces de la ciudad y el rugido del motor del Bentley blindado. Dentro del coche, el aire era tan escaso que sentía que mis pulmones iban a colapsar. La confesión de Klaus en la pista de baile —ese "Te amo" que todavía resonaba en mis oídos— había actuado como un catalizador para la mutación en mi sangre.
Mis sentidos no solo estaban agudizados; estaban en llamas.
Podía oler la excitación de Klaus, un aroma a tormen