—Estoy enojado, ¿está bien? —dijo Asher, volviéndose finalmente para enfrentarme de nuevo—. Estoy enojado porque me pusiste en esa situación. Estoy enojado porque te cuidas tan poco. Estoy enojado porque casi destruiste algo en lo que he estado trabajando muy duro para construir... para nosotros. Para ti....
Abrí la boca, pero no salió nada. Se me había cerrado la garganta.
—Y hasta te reíste de ello también... Como si todo el asunto te resultara gracioso... —hizo una respiración profunda, car