Lloré lágrimas amargas.
Fueron sollozos grandes, feos y dramáticos. Pero no me importó. Quería el drama. Necesitaba que viera esa parte de mí que no era compuesta, calmada ni fría. Porque si no lograba llegar a la parte de Asher que todavía me amaba, que me amaba de verdad, me iría de aquí hoy sin nada. Y no tendría otra oportunidad.
Sabía que, una vez que me fuera, él hablaría con Luca y se asegurarían de que no pudiera volver a contactarlo. Solo me quedaban dos días para arreglar esto. Un dí