Ariella
Me quedé helada al instante.
—Aléjate de él —ordenó, diciendo cada palabra. Solté a Leon lentamente y levanté ambas manos.
—Madre, ¿qué estás haciendo? Baja el arma. No hablas en serio. No tienes idea de lo que estás haciendo.
—¿Qué no hablo en serio? —se rió con amargura antes de dirigir su atención hacia Luca, sin quitarme el arma de encima ni un solo segundo.
No se acobardó, no dudó. No había un solo hueso nervioso en su cuerpo.
—Llévensela —dijo—. Ya teníamos un trato. Quiero s