Asher
—¿De verdad crees que después de ese berrinchito voy a tomar té preparado por esa mujer?
A estas alturas, no dudaría que intentara envenenarme.
—Vamos —insistió Luca—. Todo está bien.
Luego agarró la mano libre de Ariella. Literalmente la agarró y comenzó a tirarla hacia la casa. De inmediato apreté mi agarre en su otra mano y lo seguí.
Principalmente porque no iba a dejar que entrara a esa casa sin mí. Y en parte porque todavía no confiaba en Luca. Ni un poco.
Le dirigí otra mirada.