Ariella
Cuando Luca y Asher desaparecieron piso arriba, la sala de alguna manera se volvió aún más fría. Aún más silenciosa.
Ni mi madre ni yo nos miramos. Ninguna de las dos habló. El silencio se extendió entre nosotras. Habían pasado años. Probablemente ocho años desde la última vez que la había visto. Años imaginando el día en que regresaría con su nieto.
Imaginándola sentada al lado de mi padre, imaginando cenas familiares, discusiones y risas. Imaginando todo lo que había perdido y todo