Ariella
Cinco años después.
Las risas llenaban la mansión de los Romano. Después del incendio, la habíamos reconstruido exactamente como queríamos... Un nuevo comienzo.
Hubo un tiempo en el que creí que nunca tendría esto. Creí que nunca volvería a ver a Asher. Que Leon nunca conocería a su padre. Quizá la noche en que me secuestraron habría muerto dos veces. Pero aquí estaba.
Los niños corrían por los jardines bajo globos de colores que danzaban con la cálida brisa del verano. Las sonrisas