Asher
—¿Acaso no te alegra verme? —preguntó Luca a Ariella, moviendo las cejas de forma dramática.
De inmediato le dirigí una mirada de advertencia. Luego me acerqué y le susurré:
—¿Qué carajos estás haciendo aquí?
Ni siquiera tuvo la decencia de parecer culpable. En su lugar, sonrió y me guiñó un ojo.
[Un bastardo.]
—Mi prima vive justo allá —explicó con desfachatez, señalando hacia una casa marrón más adelante en la calle—. ¿Ven esa casa?
Ariella siguió su dedo.
—Ah, sí.
—Acaba de ten