El polvo danzaba en el aire, iluminado por los rayos de sol que se filtraban a través de los ventanales de la antigua biblioteca. Lilith pasó sus dedos por los lomos de cuero desgastado, sintiendo bajo sus yemas la historia de generaciones. La biblioteca del Alfa era un santuario prohibido para muchos, pero ahora, con su nueva posición, tenía acceso a conocimientos que antes le habían sido negados.
Había llegado temprano, aprovechando que Damián estaba ocupado con asuntos de la manada. Necesita