ABBY KING
En el momento que envío el mensaje me cubro con las cobijas ocultando la vergüenza. Lo hice. Lo hiciste Abby.
Besé a Stefano y envié la foto que no pude mandarle esta mañana.
Llevo las manos a mi rostro, mis labios se sienten suaves.
La sensación de sus manos aferrándose a mi cintura me hacen sentir un cosquilleo. Uno muy bueno.
Lo tomé desprevenido y con la guardia baja, pero no me detuvo.
Emerjo del montón de tela, tomo el teléfono para ver si hay un mensaje. Nada.
Me