Alejandra Marie Costa
Aunque no quería irme del hospital tanto mi abuela como Richard tienen razón necesito descansar después de tanta tensión de los últimos días no me conviene seguir estresándome más un ligero suspiro sale de mis labios acomodándome en el respaldo del asiento llevando mi mirada a perderse en la carretera.
Debes en cuanto Richard me sonríe dulcemente a través del espejo retrovisor sin perder su concentración en manejar con calma el automóvil. No decimos nada cayendo en un sil