POV: Sebastián
Sebastián sostenía la tarjeta entre los dedos como si fuera una hoja de afeitar. No por el papel, sino por lo que representaba. Una línea negra, limpia, elegante.
Una sola letra.
—C.
No era una amenaza directa. Era peor. Era una firma.
La habitación estaba en silencio, demasiado silencio. El tipo de silencio que solo conocen las personas que viven huyendo: el silencio que no trae paz, sino espera. Sebastián giró la tarjeta bajo la luz tenue de la lámpara. La textura era costosa,