Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl viaje fue largo y silencioso. El paisaje urbano se fue transformando en terrenos más abiertos, con carreteras desiertas y edificios industriales abandonados. Sebastián conducía con una mano firme, pero sus ojos no dejaban de mirar los espejos retrovisores.
— ¿Esperas que nos sigan? —preguntó Isabella.
—Por desgracia si ―Sebastian asintió―Pero no permitiré que se nos acerquen.
El taller apareció a







