Los hombros de Isabella se desplomaron. Las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas, no podia engañarse asi misma.
Sebastian habia muerto, nadie sobrevivía a una explosión. Nadie.
Reconocía la voz de Carlos, su ex esposo.
Nada bueno acudía a su mente. La fuga seguía siendo su mejor opción. Solamente debía pensar en un buen plan para ello. Presumiblemente él la llevaría a algún lugar, aparcaría y después vendría de nuevo a por ella con un arma. Esa vez temía que tendría que correr el riesgo d