Acto 9

Esa noche, Carlos no volvió a casa. No llamó. No explicó. Yo no pregunté. Me senté en la cama, completamente vestida, y me di cuenta de algo que me atravesó con una claridad brutal: si él se iba, no me quedaba nada.

No un lugar, no un nombre, no una versión sólida de los hechos. Todo lo que había construido dependía de que Carlos siguiera viéndome como parte de su mundo. Y ya no estaba segura de que eso siguiera ocurriendo.

Por primera vez desde la muerte de Eva, sentí algo parecido a vértigo.

No por lo que había pasado.

Sino por lo que podía pasar.

La sospecha ya no era una sombra lejana.

Era una presencia silenciosa sentada en la misma habitación que yo.

Y no tenía intención de irse.

La certeza no llegó como una revelación. Llegó como cansancio.

Me cansé de sostener la postura, de calibrar cada palabra, de anticipar miradas. Me cansé de ser cuidadosa incluso cuando nadie estaba mirando. El cuerpo empieza a traicionarte cuando la mente ya no puede justificar el esfuerzo.

Carlos volvi
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App