Noe ahoga un grito y está a punto de patear en la entrepierna al que la sostenía apretujada contra la pared, cuando observa a su captor. Frunce el ceño y sus mejillas se ruborizan con la velocidad.
—¿Qué carajos te pasa, Medina? —escupe, todavía encarcelada entre la pared y Gaby.
— ¿Qué mierda haces acá? —gruñé.
—Lo que hace una persona cuando va al baño —su tono era un hilo de irritación, mezclado con cinismo.
—No me toques las pelotas, Alba, ¿qué haces en este club, y con Lina y los demás?
Ga