—Fue idea tuya, ¿verdad? —le susurra Alex a Lina en el oído y luego le mordisquea el lóbulo.
—No sé de lo que hablas.
Alex se carcajea y devora la boca de su mujer con vehemencia. Por supuesto que ella sabía de qué estaba hablando, la conoció endemoniadamente bien y sabía que ella tenía algo que ver con el encuentro “causal”.
—Hola, soy Erik —se presenta extendiendo la mano sobre la mesa hacia Noe.
—Noelia —estrecha su mano fuerte y firme, cosa que no pasó por desapercibido para Erik.
—Él —seña