Una mano caliente se posó en la mano de ella que descansaba en su regazo. Noe giró la cabeza para encontrarse a centímetros del rostro de Gaby, que la observaba con una mirada extraña que ella no llegó a descifrar.
—Hemos llegado —le avisa en voz baja. Noe gira la cabeza y ve que estaban delante del resto. Ella había estado tan absorta en sus pensamientos que nunca se había dado cuenta que ya habían llegado. Mira hacia el asiento de atrás y lo encuentra vacío, se ve que tampoco se dio cuenta qu