Los ojos de Lina se abren de golpe y los vuelve a cerrar cuando siente un pinchazo en ellos por las luces resplandecientes que entraban desde la puerta abierta de su habitación. Puede escuchar todo el ajetreo de aquellos que quieren llevársela y de los que están cuidando de ella. Muy despacio comienza a abrir los ojos otra vez y, aguantando el pinchazo de las luces en ellos, los deja abiertos para poder ver a su alrededor y saber hacia donde ir para esconderse hasta que su cuerpo reaccione a la