Noe entra en la comisaría y se direcciona directo hacia su compañero Correa, sin embargo, antes de poder llegar, Esposito la increpa no dejándola seguir en su carrera.
—A ¿dónde vas? —le interroga.
—A ver a Correa; le dejé un encargo —se apresura a responder para seguir a adelante.
—Tenemos que hablar —se interpone Espósito—. A mi oficia —le ordena y comienza a caminar.
Noe lo sigue de mala gana sin decir una palabra. Cuando entra, Esposito se acomoda detrás de su escritorio y le hace señas a N