Noe, todavía envuelta en la toalla, se sienta en el borde de la cama, con la vista clavada en la puerta que segundos antes, Gaby había cruzado, mirando sin ver, perdida en todo lo ocurrido con ellos, desde el primer día en que se conocieron, ese día en que discutieron por el estacionamiento y en donde en silencio se declararon la guerra. Recuerda como de a poco sus peleas se volvieron más intensas, pero de alguna manera que no entendía esa efímera situación entre ambos de a poco le comenzaba a