— No, estoy bien. No quiero que traigas nada de tu hogar — Dijo Sujhan, casi susurrando.
— ¿Mi hogar te recuerda dónde te tenían? Si es así, me disculpo — Dijo él, suavemente.
Sujhan dejó de comer, guardó las papas restantes y las tapó con hojas grandes, con los ojos vidriosos.
— Entiendo… pero no dejes de comer. Necesitas reponer fuerzas, o te enfermarás. Puedo traerte la comida en un vehículo si eso te hace sentir más segura — Propuso Andy.
— Está bien… ahora déjame en paz. Te quiero lejos de