Siria pensó en aparecer directamente, pero recordó el incidente con la asistente la última vez —Entonces, ¿Me llevas? —preguntó suavemente.
—Claro que sí, mi señora — Respondió Kirli, y comenzó a guiarla por los pasillos.
Al llegar a la oficina, Gusto levantó la vista, frunciendo el ceño —¿Dónde está mi esposa?— Preguntó, confundido al no verla junto a Siria.
—Gusto, tenemos que conversar seriamente — Dijo Siria, tomándolo de la mano con firmeza y guiándolo hacia Andy y Sujhan, quienes junto a Anfu estaban ayudando a Mariana, pasándole energía y calor para estabilizarla.
Gusto se tensó, sorprendido y preocupado —¿Qué está pasando? — Preguntó, la voz cargada de urgencia.
—Gusto, necesitas dejar de ponerle tanto estrés a Mariana — Explicó Siria, su tono firme pero calmado— Esto hace que el bebé se sienta mal. Anfu y Sujhan la están estabilizando; hay un riesgo grave de que el parto se adelante o incluso de aborto —
Andy, observando todo, intervino —Gusto, esto es demasiado serio. No pu