—Me duele todo… como si hubiera entrenado por horas — Respondió Ninf, con una mueca de cansancio.
—Ja, ja, ja… ¿Quieres ver a tus hijos? — Sonrió Wesly.
Ninf hizo un esfuerzo por levantarse y, al verlos, su rostro se iluminó con una gran sonrisa —Sí… los quiero conmigo — Dijo con ternura.
Wesly acomodó a los hijos frente a Ninf, y para ella fue amor a primera vista. Con cariño, les dio un beso a cada uno, sintiendo cómo su corazón se llenaba de amor maternal.
—Mi vida, yo también quiero uno de tus besos — Dijo Justo al despertar, observando lo amorosa que era su esposa, sintiéndose completamente feliz.
—Claro que sí — Respondió Ninf, dándole el beso que solicitó justo en ese momento cuando entraron Dinea y Nifelex para felicitarlos y conocer a los recién nacidos.
Dinea estrujó su corazón; contenía su mal humor con esfuerzo, y sentía un impulso de confrontar a Ninf, aunque lo reprimía.
Justo se separó de Ninf y, con ternura, comenzó a dar besos a sus hijos, mientras Ninf las tomaba en