—Me duele todo… como si hubiera entrenado por horas — Respondió Ninf, con una mueca de cansancio.
—Ja, ja, ja… ¿Quieres ver a tus hijos? — Sonrió Wesly.
Ninf hizo un esfuerzo por levantarse y, al verlos, su rostro se iluminó con una gran sonrisa —Sí… los quiero conmigo — Dijo con ternura.
Wesly acomodó a los hijos frente a Ninf, y para ella fue amor a primera vista. Con cariño, les dio un beso a cada uno, sintiendo cómo su corazón se llenaba de amor maternal.
—Mi vida, yo también quiero uno de