A pesar de su gesto de desagrado, Shila terminó por recibir a Aria y a Hans, quien traía a Juan en brazos.
Shila se sentía un tanto inquieta. ¿Qué intenciones tenía Aria al traer a su hijo al apartamento de Hans? Su sola presencia ya era molesta, y mucho más que trajera al niño. Sin embargo, la mujer de mediana edad no podía negar la emoción que sintió al ver a Juan; se moría de ganas de cargar al pequeño y jugar con él. Pero el orgullo de Shila era demasiado grande como para dar su brazo a tor