A los ojos de Andrew, Hans no era más que el cabrón que había venido a arruinar el matrimonio de su hija. Y eso era algo que Hans nomás no pensaba dejar pasar; se iba a encargar de solucionar este desmadre y recuperar a como diera lugar su buen nombre frente a su suegro.
—Perdóname, Hans. Por mi culpa te metiste en una bronca tremenda con mi familia y con Jayden —soltó Aria, sintiéndose sumamente incómoda y culpable. La verdad es que se la había pasado con el Jesús en la boca todos estos días p