A Hans la verdad le importaba un bledo. Al contrario, eso solo significaba que vería a Aria con más frecuencia, que era precisamente lo que tanto ansiaba: pasar tiempo con la mujer que amaba. Aunque por ahora su relación no pasara de una simple amistad, no tenía prisa; iría despacio, paso a pasito, para ganarse el corazón de Aria y lograr que ella también empezara a sentir algo por él.
—Muchísimas gracias de verdad —le dijo Aria con total sinceridad.
—No tienes nada que agradecer. Lo que sea po