No se escuchaba una sola palabra en aquella sala tan amplia.
No era para nada como de costumbre. Cuando estaban juntos, siempre había algo que hacer: platicar, comer botanas, tomar un trago o, lo más importante, hacer el amor. Pero esta vez, Elena y Jayden estaban completamente perdidos en sus propios pensamientos.
Así era. Elena no dejaba de darle vueltas a lo de Jayden, porque desde que había regresado de la casa de Aria, se portaba completamente diferente con ella. Prácticamente la ignoraba.