DAMIAN WINTER
El tiempo pasó despacio, arrastrándose lentamente a pesar de mis prisas por que avanzara. Stella se dio cuenta, claro. Aunque yo intentara disimularlo, ella notaba que esta espera me corroía por dentro e hizo lo mejor que pudo para distraerme.
En la mañana del segundo día, se despertó poco después que yo. Vi cuando salió de la cama y se sentó a mi lado, acostándose enseguida con el rostro parcialmente iluminado por la suave luz del amanecer. Nos quedamos así por un tiempo, sin dec