DAMIAN WINTER
El interior de la mansión era similar a la fachada. Paredes claras, mármol y una decoración minimalista, pero carísima. Celia me condujo hasta su amplia sala de estar, con vista a un jardín de invierno. Señaló un sofá de cuero blanco.
— Siéntate. ¿Te gustaría un café? ¿Té? ¿Algo más fuerte?
— No, gracias —respondí, manteniéndome de pie.
Celia se encogió de hombros, acomodándose en un sillón y cruzando las piernas. La sonrisa que intentaba mantener en los labios no llegaba a sus oj