Capítulo: Una promesa de despecho.
El abuelo bajó del auto con el rostro arrugado por el dolor. Abrió los brazos y Ellyn se lanzó a ellos. Apenas sintió su calor, se desmoronó. El llanto brotó como una herida abierta, incontenible.
Había tratado de ser fuerte, de mantenerse entera, pero la tristeza la desbordaba.
—Abuelo… —sollozó—. ¡Lo siento tanto! ¡No quería perderla!
Él la apretó contra su pecho con ternura, besándole la frente entre caricias que intentaban sanar lo que era irremediable.
—No es tu culpa, hija. La abuela estab